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De paisajes y amores

PEQUEÑA
CANCIÓN PARA CERES
Letra y música: Gustavo Machado
“Allí... Donde aprende a
llorar quien no sabe mentir”
Donde el sol de
la tarde profunda deshoja en abril
su canción con otoño en el aire, que no
comprendí,
allí donde nací,
donde no he de morir,
tu estación, me tentaba las alas y entonces
partí...
Me recuerdo
subido al tapial que trepó la niñez,
en las noches de abuela y rezar sin siquiera
creer,
allí donde dejé
lo que ya no seré,
una luna herrumbrada saliendo de atrás de un
cartel.
Y en la luz que
me da el corazón cuando se hace penumbra
la razón de seguir y existir que no siempre me
alumbra
siento Ceres tu azul y tu paz,
tu nostalgia que bien me hace mal
y a los ojos me viene la lluvia de tu soledad.
Un setiembre de
plaza Colón y de escuela fiscal
una casa al oeste del sur que se fue en diagonal
allí donde el rosal
se secó de esperar
han crecido los barrios, la gente, poblando el
lugar.
Donde mi
adolescencia de club fue una roja pasión
descubrimos que había en la piel un tratado de
amor,
allí donde los dos,
para nunca quedó,
ese cielo celeste en los ojos que se oscureció.
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NIÑA DE LA ARENA EN FLOR
Letra: Gustavo Machado
Música: Armando Navarro
Niña de un cuento
de sol,
piel mineral, voz de río,
fresca urgencia de la luz
por madurar los racimos…
Tu amor de fruta en el clima
da la nacencia del vino.
Mendoza, mi niña
hermosa,
la de los ojos de olivo,
el cielo sube cantando
por sus azules caminos,
dame sus siestas tonada
para que duerma conmigo.
Niña de la arena
en flor,
germinan los sueño míos,
de lo blanco del deshielo
al verde que le ha crecido
su cuadro en las alamedas
pinta el otoño amarillo.
Mendoza, mi niña
hermosa,
la de los ojos de olivo,
la luna pasa alumbrando
el agua azul por el frío,
dame sus noches tonada
para que duerma conmigo.
Compadre Armando
el amor
siempre le guarde encendido
leños en su corazón
en un rescoldo, al abrigo…
y en su guitarra y su voz
cogollos para el amigo.
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PÉTALOS DEL
ALMA
Letra: Gustavo Machado
Música: Darío Flores
Sobre el negro
papel del diapasón
te escribo carta en zamba desde aquí
ahora que he perdido tu verdor
buscando primaveras por ahí.
Ya se que
malgasté tu corazón
y lo empeñé en mil noches de placer
la piel al fin y al cabo es solo piel
la forma sin aroma de la flor.
Acurrucados
dentro de esta zamba
te envío algunos pétalos del alma
acaso en el calor que dan tus manos
encuentren otra vez rayos de sol
mi pecho es una carta en el otoño
que ensobra la esperanza de tu amor.
Tal vez en tu
interior haya un andén
con vías que regresan del adiós
y sean estas líneas como un tren
que vienen a llevarse tu perdón.
Postdata en esta
carta para vos
serán estos acordes que al final
arrepintiéndome de todo el mal
que te causé me causen más dolor.
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COMO EN UN CUENTO
Letra: Gustavo Machado
Música: Fernando Acevedo
Igual que un
cuento nació
tu boca en flor lo escribió
lapacho y río,
remanso tibio,
suave rubor.
Tan cristalina tu voz
de agua, de arena y de sol
playa en Corrientes
y allá en el puente
mi corazón.
…Y esta noche de duendes
vendrá la luna
a dormir niña mía sobre un rosal
un perfume nocturno en la costanera
a la luz del lucero te cantará…
Un conjuro de estrellas en tu ventana,
con la luz de un “te quiero” despertarás,
ha de ser mi guitarra la que te nombre
con sus versos de enero por la ciudad.
Como en un cuento brotó
el agua azul de tu
amor
y en el verano
tienen tus manos
un fresco ardor.
Adolescente pasión
nos va pintando a los dos
un arco iris
feliz que ríe
con tu color.
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LA
ENREDADERA
Letra:
Gustavo Machado
Música:
Juan Matías Arnulphi
Por más que lo intente
y aunque no lo quiera
me trepas al alma
como enredadera.
No sabe mentirte
mi copla sincera
te siguen mis ojos
mi vida te espera.
Quisiera me moje
la lluvia primera
del agua de tuna
que hay en tus caderas.
Arriba en el tiempo
como enredadera
me trepas al alma
por la chacarera.
Relámpago negro
de la polvareda
flameando en el aire (baile)
quedó tu pollera.
Subida a las ramas
de la primavera
tu amor en el viento
cruzó mi frontera.
Hojita del muro,
florcita hechicera,
dejame quererte
aunque no me quieras.
Arriba en el tiempo,
como enredadera,
me trepas al alma
por la chacarera.
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DE AMOR Y LLUVIA
Letra: Cecilia
Stanzione / Gustavo Machado
Música: Néstor Basurto
Te vas como se van por el otoño
las hojas amarilla del adiós,
la tarde en el cristal
me triza el ventanal
del alma que sin lágrimas quedó.
El día se me apaga por tus ojos
la vida, rama seca, se quebró
mojada en el umbral
de penas la ciudad
me deja tu perfume en una flor.
Te voy a recordar de amor y
lluvia
en todas las palabras sin decir…
En los silencios con los que te hablaba
en las canciones que no te escribí
en las ausencias que te dedicaba
en los detalles donde te perdí…
Te voy a recordar de amor y lluvia
en la agonía lenta de vivir.
Te vas como se van de los andenes
los trenes de la última estación,
el tiempo es un final
que duele en el metal
su herrumbre más allá de la razón
Me dejarás insomne en los papeles
donde pondré a morir mi corazón,
ni el foco en el umbral,
la esquina, el ventanal,
ni el bar querrán mirar lo que quedó.
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FLORCITA ENTRERRIANA
Letra: Gustavo Machado
Música: Joaquín Padularrosa
Allá
donde el río
se mira el paisaje
de garzas y ceibos
al atardecer,
a orillas del tiempo,
brotabas del aire,
florcita entrerriana,
silvestre mujer.
Tus
pasos de arena,
la sombra del sauce
que enciende la ausencia
del anochecer,
Victoria y el puente,
te vas y en tu viaje,
quien sabe florcita
si pienses volver.
Retumba un silencio
de estrellas lejanas
la luna en el agua
parece caer,
por las correderas
que mojan el alma
mi amor que te extraña
ya empieza a doler.
Los
ojos oscuros
de tanta nostalgia,
la noche entrerriana
perfuma tu piel,
la orilla se queda,
se va la distancia,
cordiona de ranas,
arroyo, espinel…
Camino
al recuerdo
se otoña el follaje
cambiando el pelaje
del verde de ayer
Victoria y el puente,
te vas y en tu viaje,
quien sabe florcita
si pienses volver.
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ALLÁ
EN
MISIONES
Letra y música: Gustavo Machado
Para
tu sonrisa...
la vida es un canto claro que se improvisa,
la selva moja en el clima su verde brisa,
tu boca besa en la lluvia mi amor sin prisa.
Para
tu mirada...
el agua de tu ternura viene en cascada,
en lágrimas de madera por la picada
y prende la tierra en celo su llamarada.
Allá
en Misiones donde el sol
pombero rubio anda de a pié,
donde la noche se durmió
enamorada por tu piel,
allá en Misiones mi canción
es una orquídea de papel,
una jangada hacia el azul
buscándote.
Para
tu misterio...
de duende, yerbal y luna por tu hemisferio
se vuelve raza y leyenda de antiguo imperio
el alma que va en tus alas sin cautiverio.
Para
tu cintura...
el tiempo fruta silvestre que te madura,
el río sigue en el cauce de la espesura
el rastro de huella roja de tu hermosura.
Allá
en Misiones donde el sol
pombero rubio anda de a pié,
donde la noche se durmió
enamorada por tu piel,
allá en Misiones mi canción
es una orquídea de papel,
una jangada hacia el azul
buscándote.
.......................................................
CÓSMICA
Letra
y música:
Gustavo Machado
Dice
estos versos trémulos el tiempo
con sus letras de luz en la alborada,
una milonga cósmica tus ojos
en la intemperie azul de tu mirada.
Un
cimarrón arisco tu latido
que se alcanzó a soltar en la pialada,
crin de cometa al viento enrojecido
prende en la oscuridad tu llamarada.
Ay
estrella silvestre de mi cielo
rosa del viento pálida y lejana
yo que soy tierra pampa abono el suelo
para el vuelo floral de tu ventana.
Donde
se hace esquinero tu regazo
sueña la cruz del sur recién sembrada
como un manojo atado a tu cintura
anda brotando blanca en cada aguada.
Sabe
de amor la vida entre tus brazos
besos de monte adentro mi encordada,
toda la hembrura abierta de la noche
con su temblor de luna enamorada. |
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De
contenido social

LA “TRAPITO” GALVÁN
Letra: Gustavo Machado
Música: Anabel Molina / Juanjo Martínez
Trapito Galván señores
vive atrás de los olvidos,
tuvo que vender el nombre
por no empeñar su apellido.
Las calles del desamparo
le hicieron crecer el niño
y fueron canción de cuna
los bocinazos del frío.
La noche le vio el asombro
temprano de un cigarrillo
fumar entre los cartones
que le sirvieron de abrigo.
Mientras nosotros soñamos
con cosas y hacernos ricos,
un beso y una caricia
es lo que sueña Trapito.
Semilla de tordo negro,
florcita de los baldíos,
sin alas pero con cielo,
sin vuelo pero con trinos.
No sabe por qué no sabe
lo que se enseña en los libros,
ni sabe que hay un sistema
que no ha sabido incluirlo.
Aunque no fue generosa
la vida que ha conocido,
mientras algunos la ensucian
el va y le limpia los vidrios.
Mientras sigamos soñando
tan solo en nosotros mismos
el mundo cada mañana
tendrá mil nuevos “Trapitos”.
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CHAMARRA PA’ NO SER POBRE
Letra: Gustavo Machado
Música: Darío Flores
Ser
rico no es tener plata
poderes y posiciones,
no todas las dignidades
se venden por patacones.
A mi
me costó entender
después de equivocaciones
que el precio no es el valor
y algunas otras cuestiones.
Chamarra pa’ no ser pobre,
chamarra de lo que siento,
del que vive sin un cobre
pero feliz y contento.
He
visto a uno negociar
dinero a cambio de dones
se que no pudo comprar
el oro de unas canciones
A otro
lo vi padecer
enrejado en sus temores
pobre, una vida con miedo,
que lo secuestren o roben.
Chamarra pa’ no ser pobre,
chamarra de lo que siento,
del que vive sin un cobre
pero feliz y contento.
La
pobre dueña del campo
que ni conoció sus piones
no pudo comprar la vida
con todos esos millones.
La rica que me parió
no tuvo ni pa’ calzones
y sin embargo me dio
la infancia llena de amores.
Chamarra pa’ no ser pobre,
chamarra de lo que siento,
del que vive sin un cobre
pero feliz y contento.
A modo
de reflexión
termino aquí mi verseada
hay muchos pobres con todo
y muchos ricos sin nada.
Chamarra pa’ no ser pobre,
chamarra de lo que siento,
del que vive sin un cobre
pero feliz y contento.
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MILONGA POR LAS MALVINAS
Letra: Gustavo Machado
Música: Juan Matías Arnulphi
“…los clarines que llaman la guerra,
las trompetas que cantan “batalla”,
nunca van a entender el sonido
de estos versos que no tienen armas…”
Sur al sur de este azul continente
hay un eco profundo de patria
donde el mar se retuerce doliente
bajo el fuego infernal de las balas,
un horror que mutila inclemente
por la tundra que queda pasmada.
¿Qué intereses quisieron tu sangre?.
¿Por qué diablos quisieron tus alas?
de gaviota volando a la vida
por los vientos australes del alba.
Una sombra te vio adolescente
y en la carne sembró su metralla
con el odio feroz de la muerte
que la noche alumbró de bengalas,
una imagen del cuarto jinete
con un pueblo engañado en la plaza.
¿Qué razón sin razón te pedía
sacrificios en pos de qué causa?.
Gime al sur del olvido tu ofrenda
por la guerra tan cruel y tan vana.
Por la herida de aquellos valientes
no se puede curar mi guitarra,
ni se cierran los huecos silentes
en la tierra que fue acribillada,
sangra el nombre que duele a Malvinas
en las venas abiertas del alma.
Ay muchacho del sol refulgente
tu bandera de luz cercenada
en el tiempo floral de la aurora
es un grito de ¡VIVA LA PATRIA!.
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HUELLA DEL CALDÉN
Letra: Gustavo Machado
Música: Cecilia Stanzione - Néstor Basurto
A los pies del
camino
donde duele la huella
del jornal y el destino
que en su sombra resuella n
se alza arriba su porte
de ranquel de madera
contra el filo del clima
con su verde bandera.
Tiene pájaros
libres
en sus manos de leña
y distancias de viento
su mirada aguileña
tiene el pecho agrietado
de sufrir con la seca
y el latir renovado
en la savia más fresca.
En el canto
que cantan
tanto sol como estrellas
La Pampa guarda el árbol
de la estirpe más bella.
En el canto que cantan
tanto sol como estrellas,
al caldén, ya talado
se lo lleva la huella.
El telón de
los campos
con su rústica escena
le peleaba al desierto
sus arranques de arena,
lampalaguas y pumas
le poblaban las venas
enraizando a la vida
su coraje en la tierra.
Y
vinieron las hachas
por su carne y la siembra
a quitarle el paisaje
su silvestre imponencia,
astillando el olvido
que la tarde degüella
desangrando el descuido
terminó su epopeya.
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EL OTRO OTOÑO
Letra
y música:
Gustavo Machado
Hay otro otoño en Mendoza
doliendo sobre la villa,
mostrando en sus pies descalzos
la niñez desprotegida...
Otoño de meses largos
con la miseria que estira
por las calles escarchadas
el hambre en la noche fría.
Otoño de la intemperie
de un cielo que ni los mira,
el aire del desamparo
se cuela por las hendijas
el paisaje no es el mismo
piel adentro de la villa.
Hay otro otoño en Mendoza
sin magia ni fantasía
promiscuo entre los cartones
con su inocencia perdida...
Flores que arrancan temprano
desde el jardín de la vida
robándoles el futuro
para hacerlos mercancía.
Otoño de la intemperie
de un cielo que ni los mira,
la suma de los olvidos
divide, resta y margina,
el paisaje se ha corrido
como esquivando la villa.
Mire compadre ...
discúlpeme que le diga
el cogollo deslucido
de una infancia desnutrida
que hay otro otoño en Mendoza
y a todos se nos olvida.
Otoño de la intemperie
de un cielo que ni los mira,
que se lleve la tonada
tanta pobreza amarilla,
el otoño duele mucho
cuando se mira en la villa.
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EL JACINTO
Letra
y música:
Gustavo Machado
Su infancia no queda escrita
porque no supo de libros
criado entre los pomberos
fue personaje de él mismo,
jamás se enteró de cosas
a las que juegan los niños
ni supo bien por qué el tiempo
lo hizo nacer de otro siglo.
Distancia marrón de tierra
cubierta de un polvo antiguo
hay muchos Jacintos Montes
que viven en el olvido.
Mirá que yo lo conozco
y apenas si le imagino
que sueña con una guaina
cuando despierta el instinto
y que no sangra de rabia
cuando pasa por el filo
degüellos de muerte y vida
entre quebracho y tanino.
Distancia marrón de tierra
cubierta de un polvo antiguo
hay muchos Jacintos Montes
que viven en el olvido.
Ranchada en un esquinero
haciendo cruz el destino,
de allá del medio del Chaco
sale buscando el camino.
Le va tentando los pasos
el gusto oscuro del vino
que ha de beberse sediento
apenas llegue al bolicho.
Distancia marrón de tierra
cubierta de un polvo antiguo
hay muchos Jacintos Montes
que viven en el olvido.
Por advertirles a todos
que existís y que estás vivo
se me hizo verso tu historia
disculpámela chamigo.
.......................................................
CHAMARRA
DE LAS OFERTAS
Letra y
música:
Gustavo Machado
Lleve tres y
pague dos
dijo un supermercadista
aproveche las ofertas
igual si no necesita.
Baje el monte y plante soja
que paga bien el mercado
es la oferta y la demanda
de un mundo mal manejado.
Chamarra de
las ofertas
pa’ fomentar el consumo
incendiemos el planeta
total todos hacen humo.
Oferta a mitad
de precio
por cambio de temporada
tírelo el año que viene
porque ya es moda pasada.
Ofertemos el futuro
que hay una coima importante
y que se joda este pueblo
que me eligió gobernante.
Chamarra de
las ofertas
pa’ fomentar el consumo
no importa que seamos pobres
si hacemos ricos a algunos.
Todo se ofrece
señor
así es la ley del consumo
unos ofertan el alma
otras ofertan el culo.
Chamarra de mi verdad
no hay rebaja ni es oferta
guárdese nomás su plata
que mi canto no está en venta.
Chamarra de
las ofertas
disculpen si me he bandeado
no soy de decirlo en cuotas
mi canto va de contado. |
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Otros poemas

ELEMENTOS
Letra: Gustavo Machado
EL AIRE
Érase ahí… primero e intangible,
venido de la nada con un color de viento
y andaba los espacios circulares del cosmos
creándose a si mismo por todo el universo…
Apenas de materia, flotaba libremente,
buscándose el sentido ignoto de los tiempos;
el alma de las cosas que ya conformaría,
insospechadamente, llamándose: elemento.
Esencial, transparente, liviano, necesario
el AIRE es el principio de todos los comienzos,
el génesis que acuña, la idea que contiene,
el punto de partida del primer movimiento,
la síntesis que abarca por toda la existencia
el límite infinito de lo que conocemos…
LA TIERRA
…Y entonces fue la roca, partiéndose en los
siglos,
la TIERRA propiamente rodando en sus ancestros,
formándose a si misma de polvo y lejanía
a la esférica forma que tiene el mundo nuestro.
Mas era solo arcilla de arena, piedra y greda
girando en los oscuros confines del silencio,
una planicie yerma, un algo en el vacío,
teniéndose a si misma sobre su propio suelo.
Era imposible el rostro de mapa que tendría
el ojo azul profundo mirándose en un cielo,
sintió la inevitable razón de sus entrañas
trepársele al instinto de magia y sortilegio
para estallar al claro misterio de esa lumbre
del núcleo del origen que viene desde adentro.
EL FUEGO
…Y toda aquella lava como rojas arterias
corría incandescente por un paisaje ciego
tallando con su fragua las formas y accidentes
y al verlo así dijeron: te llamaremos FUEGO.
Ardió a llevar el día por todos los rincones,
su flama en la luz madre con un latido intenso
y crepitó la aurora allende los confines
con un signo brillante que lo siguió
esparciendo.
Enérgico y sagrado moldeador de las horas
de aliento incandescente y llamas en los dedos
abrigo por los vórtices helados del planeta
de formas encantadas, implacable y tremendo
apenas una chispa bastó para encenderte
y pronto te conviertas en un voraz incendio.
EL AGUA
…Y entonces por el rayo subía a la tormenta
esa piedad de lluvia de cuarto complemento
para mojar lo inerte con líquida frescura
y darle su equilibrio de química y sustento.
El AGUA le dio rumbo cristalino a la vida,
con ríos majestuosos llenó mares enteros,
poniendo en cada gota torrentes de esperanzas,
con todo lo creado selló su pacto eterno.
En su caudal soñaron su nacencia de especie
las recuas fundadoras del ser y su concepto,
conjunción habitada por lo blando y lo puro,
repartiéndolo todo, generosa, fluyendo,
creando la energía de la existencia misma
su fuerza en la sustancia de la que estamos
hechos.
LA VIDA – EL HOMBRE
…Lo elemental entonces se sucedió en el hombre
con circular sentido que gira hacia su encuentro
en órbita a si mismo ser libre de inventarse
la técnica y el mito, las ciencias y los
juegos.
Su paso no es tan solo un andar sin sentido,
su paso es una huella que marca el firmamento,
una pasión redonda que lo eleva hasta el alma
brillante y con luz propia que lo hace ser
perpetuo.
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MI
PADRE
Letra: Gustavo Machado
Yo recuerdo a mi padre, un capataz de campo,
vertical en sus botas trayendo la alborada,
la yugular, de rojo, le teñía el pañuelo
anudando el resuello de un silbo en la garganta.
Montado en el paisaje que tenía un caballo
era un Quijote criollo sin Sancho ni su lanza,
un centauro del monte que en su raza de árbol
brotó de esos confines mestizos de las abras.
Como gaucho que era no tenía abolengo,
apenas una reja, un lazo y una pala
y casi medio metro de filo en la cintura
en su cavo de ciervo cuidándole la espalda.
Pero era un hombre manso más allá del aspecto
trenzaba en la semilla la magia de la sabia
y lleno de paciencia subía por el verde
el tiempo silencioso con que crece la planta.
A veces lo recuerdo de haciendas y corrales
con un ruido al galope entre un mugir de vacas,
un pial, una trancada, un grito puerta afuera,
el humo de una yerra donde dejó su marca.
A veces cuando el viento cantaba en la cosecha
la música del trigo presiento que él cantaba,
igual que cuando el lino pintaba azul el verde
prestándole colores florales a la alfalfa.
Y entonces se volvía de pétalos la mesa
desbordando en los panes la risa cotidiana
y era feliz el tiempo del aire transparente
las ollas de mi madre cantaban en la casa...
y a veces la sequía se lo tomaba todo
dolía en las espigas la angustia del mañana
y entonces por no darle sus lágrimas a nadie
rezaba hacia si mismo su salmo de guitarra.
Gastada su materia se agotó de repente
se fue en un potro oscuro casi cuando aclaraba
humilde hasta el reposo de su descanso eterno
buscó flores de trébol que le sirvan de
almohada
Me honra su recuerdo de pié frente a la vida
parado en la estatura de cara a la esperanza
saber que su memoria perdura tierra adentro
y que ha sido fecunda su siembra y enseñanza.
conmueve recordarlo al gaucho de mi padre
con este verso en deuda que viene a decir:
GRACIAS.
.......................................................
CANCIONES
COTIDIANAS
de
Gustavo Machado
Hay que aprender a verle la
poesía,
no restarle belleza e importancia,
al diario suceder que no observamos
ese que simplemente: “se nos pasa”.
Y no digo la belleza
solemne
cuando pienso las flores de la plaza...
Si las manos de pan del panadero,
del verbo elemental hecho de masa.
O la fruta que viaja entre
los libros
de una niña estudiante y su mañana,
o la arcilla de aristas primitivas
que se alzó de la tierra y es mi casa.
Y digo las estibas de los
puertos,
con el trajín ruidoso de la carga,
mezclando en la canción de los marinos
las redes como rimas de las aguas.
O ese tajo brutal que abre
la reja
partiendo el vientre verde de las pampas
para sembrar sus musas en el trigo
y fabricar la harina del que amasa.
O la obrera que a diario se
desloma
por que en su colmenar no falte nada...
¿cómo no ver los versos en sus ollas
cuando el hervor blancuzco de sus papas?.
Digo también el kiosco de
revistas
que apila las noticias apretadas,
y arriba en un oficio de oficina,
el verso que se vuelve secretaria.
Hay que dejar que digan su
poesía,
(sus pequeñas canciones cotidianas)
y
oírles la belleza que predican
no hacerlas simplemente: circunstancias...
¡...Qué poema tremendo es
ver la luna
sin esbozar siquiera una palabra!
.......................................................
PADRE DE LAS UVAS
de Gustavo Machado
Tengo este oficio: padre de las uvas,
es decirme marido de la tierra
fui la semilla-cáliz del principio
sobre mi propio ser en la existencia.
Digo que vine al mundo desde adentro,
a inaugurar los surcos con mi huella
cuando se alzara en madre de los siglos
el instinto de preñarse de las hembras
y me pariera el sol del universo
y me entregara el vino de mi esperma.
Digo que desde lejos me he traído
para volverme química y materia
y abrir el ojo agrario con que mira
este verde infinito en las hileras.
Quise probarme el tallo y ser sarmiento
para sentirme brote en la madera
y viajar hasta el tajo que desprende
mi racimo de amor en la cosecha…
En la fecundidad volverme ciclo,
irme y volver en agua por la acequia.
Cuando vi los terrones en mis manos,
estas manos que tengo, pura siembra,
quise que una guitarra germinara
desde la entraña misma de la espera.
Tengo un albor de pájaros tempranos,
una sed de verano en las arenas,
fluyo en la vena cósmica del tiempo
líquido, rojo y fuerte por su arteria…
Es mi paternidad, hacer las uvas,
para que el vino escriba en el poeta.
Ando plural de música en la sangre
sopesando el futuro con la herencia,
cuando se siembren hombres en las viñas
ha de sonar mi canto a primavera.
.......................................................
AUSENCIA
de Gustavo Machado
Vengo de regresar desde el olvido
de esta mi forma pájaro que anida
en la rama inconclusa de la noche
y en su crepuscular melancolía.
Dicen que el viento sabe de distancias,
que nadie entiende más la lejanía
(esa canción profana del camino
que rara vez no suena a letanía).
Supe que a poco andar se escucha lejos
esa copla que fue tan conocida
y que al sonar sus versos a recuerdo
duele todo lo que antes no dolía.
Vi como se hace abismo el desencuentro,
cuando no volví a ver lo que veía,
nunca entendí por qué tristeza adentro
siempre encontré una flor que sonreía.
Tuve la piel urbana del destierro,
esa que sube en aire a las cornisas,
por el concierto obrero del andamio
mezclado entre cemento, cal y rimas.
Quise beber el gusto de sus labios
para fundar el pan de una familia
y en el vértigo claro de los hijos
ser el país vital del día a día.
Y de vuelta el olor fresco del pasto
ese volver eterno que no olvida
ese perfume a lluvia en que te extraño
cuando la soledad quiere que escriba
Vengo de ver la muerte desde adentro
esa oscura región de la agonía
donde por no cantar se armó el silencio
y tiene secuestrada a la alegría.
Sur del adiós en cruz la luz que apaga
alta la inmensidad del cielo arriba
una luna andariega sueña versos
y con restos de sol los ilumina.
Vengo de regresar desde el olvido
doy esta ausencia azul por concluida.
.......................................................
EL
CAMINANTE
Letra: Gustavo Machado
Llevo
dentro de mi puesto el paisaje,
herido por la piel de la distancia,
un encuentro de verdes y de azules
envueltos en el canto de mi raza...
Ando
en la vena cósmica del río,
mi poema, marrón, repta en el agua
subo a encender la luna cada noche
con el leño floral de mi guitarra.
Voy
hundiendo en la arena la semilla
de esta agraria costumbre que levanta
los pueblos vegetales, los caminos,
llevadores de luces para el alba.
Soy a
veces de versos por la siesta
una recua de duendes y fantasmas,
pierde la urgencia trémula de viento
mi sauce tomador de sombras largas.
Suelo
volverme pan cuando prohíben
que el hambre-niño tenga su migaja
por el ruin que trafica la inocencia
y la obscena moneda con que paga.
Otras
veces me apuntan, gris, al pecho
los hierros y cementos, su metralla,
y caigo fusilado con mis muertos
rebeldemente en vida hacia el mañana.
Ando
sin más escudo que mi cuero
hacedor de los puentes y comarcas,
no madura todavía mi silencio
su destino de fruta en la palabra.
Soy
camino plural hacia “lo siempre”
comprador de una paz imaginaria,
el que limpia la lluvia descreída,
por no verla volver contaminada.
Nada
me da en la sangre más que el hombre,
su profundo mirar que no ve nada,
cuando se agote el tiempo inagotable
que una rima de amor le salve el alma. |